Saltar al contenido
Vistahermosa

Candelario

La villa de Candelario se escalona en la ladera de la sierra de su mismo nombre, lo que hace inevitable que su entramado callejero sea complicado: las calles principales descienden en el sentido de la pendiente y las secundarias las atraviesan en transversal. Esta falta de horizontalidad da a sus rincones un sabor especial; el paseo por su casco urbano es cansado, pero siempre relajante y placentero.

Esta estética y el hecho de ser uno de los núcleos mejor conservados de la provincia le mereció en 1975 la declaración de Conjunto Histórico-Artístico. Sus callejas estrechas y empedradas son recorridas por las regaderas —canales abiertos con agua cristalina recogida del deshielo— con curvas y recovecos que sorprenden al visitante.

A 7 km del hotel y a 1.126 m de altitud, Candelario es un puerto natural sobre la Sierra de Béjar y la base habitual de las rutas hacia el Calvitero, los circos glaciares y la cuerda fronteriza con Extremadura.

Qué ver en Candelario

Naturaleza desde el pueblo

Cómo llegar

A 7 km del hotel por carretera local. Desde Béjar se toma la SA-220 hacia el sur durante 6 km. El casco histórico es peatonal; parking gratuito a la entrada del pueblo, junto al cementerio o junto al campo de fútbol según afluencia.

Gastronomía

Candelario es referencia de embutidos ibéricos elaborados en la sierra: chorizo, salchichón, morcilla patatera, lomo y jamón. Buena parte de los obradores familiares mantienen la matanza tradicional y la curación natural en bodegas a pie de calle. La fría de la sierra y la altitud son las dos razones por las que Candelario fue durante siglos plaza chacinera de referencia en Castilla.

Las patatas meneás, las migas y los guisos de cabrito serrano completan la oferta de los mesones del pueblo.